
Materiales nobles y tonos sobrios: la elegancia como lenguaje
CIRO es para quien sabe mirar. Para quien habita con intención.
Una vivienda que no necesita artificios para transmitir su fuerza.
La arquitectura interior se despliega con sobriedad, apostando por materiales con alma y geometrías suaves que envuelven sin imponer. Las texturas naturales, como la madera oscura, el mármol veteado o los tejidos crudos, construyen un relato sereno, donde cada elemento tiene algo que decir.
Aquí, la materia no solo configura el espacio: lo define.
Cada decisión proyectual responde a una búsqueda de equilibrio entre lo funcional y lo emocional. El resultado es un hogar con presencia, pensado para quienes valoran el paso del tiempo, el tacto honesto de los materiales y la belleza que no se agota a simple vista.



El nombre del proyecto, CIRO, hace referencia a un origen clásico y elegante. De raíz persa, significa «sol» o «trono», y en este contexto simboliza un espacio que recupera su centro, su equilibrio y su luz. CIRO representa la idea de habitar desde la calma, desde lo esencial, con una belleza contenida y atemporal.

La vivienda se reforma con una base clara: lograr una vivienda funcional, cálida y serena, donde todo fluya con naturalidad. La reforma reorganiza los espacios para favorecer la conexión entre cocina, comedor y salón, apostando por una distribución abierta y coherente, adaptada al estilo de vida actual.

MATERIA CON VOZ PROPIA
La cocina, completamente integrada en el espacio común, combina frentes en madera junto con mueble bajos en tonos claros, y encimera de piedra natural, generando un conjunto sobrio y elegante. La isla actúa como punto central, tanto funcional como visual, y se acompaña de una cuidada selección de materiales que refuerzan la continuidad del diseño con detalles con frisos de madera modulada y encimera de piedra natural.

En el comedor, una bancada curva hecha a medida, tapizda con un terciopelo verde resuelve el rincón con comodidad y estilo, acompañada por una mesa de líneas suaves en microcemento y una obra de Teresa J. Cuevas, que aporta fuerza y equilibrio cromático al ambiente. La misma artista firma las piezas presentes en la cocina, integradas con coherencia en la paleta del proyecto.






En el salón, el mueble librería diseñado a medida en madera natural y piedra aporta identidad y funcionalidad al espacio. Con un diseño ligero y abierto, permite integrar almacenaje y decoración sin recargar, en sintonía con el lenguaje general del proyecto.

El dormitorio mantiene esa misma búsqueda de calma, con textiles en tonos tierra, cabezal tapizado y detalles en madera que aportan textura sin recargar.

En los baños, los revestimientos cerámicos con relieve y las griferías en acabado dorado mate aportan carácter sin perder la esencia sobria del conjunto.


